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domingo, 31 de marzo de 2013

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”

Hola amigos lectores, les quisiera compartir el mensaje que compartí en el campamento de Semana Santa de UBF Guadalajara en Inspiration Center de Huaxtla Jalisco. Dios les bendiga y gracias por estar aquí.


Lucas 19:1-10 [19:10]
Bienvenidos al segundo tiempo de gracia de esta conferencia de Semana Santa en el inspiration center de Huaxtla Jalisco; en el pasaje de esta mañana, aprenderemos sobre Zaqueo, quien era jefe de los publicanos y rico. Zaqueo tenía todo lo que los hombres querían poseer; poder, prestigio y dinero; sin embargo tenía una necesidad más grande en su interior. Jesús pasó por Jericó, le buscó y le salvó, esta fue la gracia que Zaqueo recibió de Jesús.
"Porque el Hijo del Hombre VINO a buscar y a salvar lo que se había perdido" Oro para que en esta mañana podamos aprender el significado que tienen las palabras "lo que se había perdido" y reconozcamos a Jesús quien vino al mundo, en busca de los perdidos.
Primera parte: Desde arriba de un árbol Sicómoro (1-4)
Este pasaje de la biblia sucedió mientras Jesús se dirigía a Jerusalén, para cumplir la obra de salvación y la voluntad de Dios. Todos los libros de los evangelios hablan sobre las obras hechas por Jesús durante el camino a Jerusalén; sin embargo en el evangelio de Lucas podemos encontrar los eventos y las parábolas que no se encuentran en ningún otro evangelio. El autor ha enfatizado en Jesús quien vino a buscar a los hombres, tanto gentiles como Judíos y salvarlos del castigo eterno, entregándoles la salvación, vida eterna y el reino de Dios.
Miren los versículos 1 y 2. En su camino a Jerusalén, Jesús entró a Jericó, en esta ciudad había un varón llamado Zaqueo quien era Jefe de los publicanos, un hombre rico. El Nombre 'Zaqueo' significa 'Pureza' o 'Justicia'. Sus padres le habían llamado así, teniendo esperanza en que Zaqueo fuera un hombre de Dios y una bendición para su nación. Sus padres habrían hecho todo lo posible para que su hijo cumpliera con esta dirección de vida, le habrían dado la mejor educación en la mejor universidad; sus padres tal vez querían que Zaqueo fuera un excelente rabí, un doctor o un reconocido profesor; sin embargo Zaqueo decidió ser Jefe de los publicanos; pero para llegar a ese puesto, primero tenía que comenzar como cobrador de impuestos; ese trabajo era uno de los trabajos más odiados y despreciados ya que no solo eran odiados por la gente que tenía que pagar sus impuestos, sino que eran odiados incluso por sus jefes los Romanos, los despreciaban y les pedían grandes cantidades de dinero; Zaqueo para poder cumplir estas grandes cantidades de dinero, tenía que aprovecharse de las personas y les obligaba a pagar más impuestos, aunque fueran muy pobres.
Su trabajo era considerado un acto de traición a su pueblo, ya que trabajaba para los odiados opresores romanos y también quebrantaba la ley de Dios, al trabajar con los gentiles adoradores de ídolos. Este trabajo significó para Zaqueo abandonar su identidad judía con el fin de ganar dinero. Por eso los cobradores de impuestos eran tratados como pecadores y se les prohibía entrar a las sinagogas y participar en la vida religiosa de Israel.
Zaqueo no solo fue cobrador de impuestos, sino que llegó a ser el jefe de los publicanos, él había adquirido poder sobre otros, esto quiere decir que tenía el coraje para ir escalando entre los puestos y llegar a ser el Jefe. El convertirse en Jefe de algún trabajo no es nada fácil, no importa que trabajo sea, estoy seguro que hasta para llegar a ser el jefe de los "cerillitos del walmart", te tienes que echar a la bolsa a dos que tres enemigos, por lo menos. Para llegar a jefe de los publicanos, Zaqueo tuvo que convertirse en una persona cruel y sin misericordia, el mundo de los cobradores de impuestos, está lleno de personas crueles, insistentes, manipuladores; esto nos hace suponer cuantas luchas crueles tuvo que pasar Zaqueo, y tuvo que trabajar dos o tres veces más fuerte que todos los demás, tuvo que ser dos o tres veces más cruel que sus compañeros, al cobrar los impuestos, para así llegar a ser el jefe de los publicanos.
Este trabajo de jefe de los publicanos, no solo le había causado dolores de cabeza y cansancio a Zaqueo, sino que le dio Poder, y sobre todo dinero. Tal vez Zaqueo no era el ser más amado de su pueblo, pero si era el más rico y tal vez envidiado. El sería siempre quien podía adquirir todas las cosas de moda, la mejor casa, la mejor ropa, la mejor comida, si Zaqueo viviera en nuestro tiempo, cambiaría de modelo de celular cada dos meses, tendría no solo el mejor coche, sino que más caro. Comería solo comida gourmet echa con ingredientes orgánicos y aunque actualizara sus estatus en facebook, nadie le pondría "me gusta" porque nadie lo agregaba como amigo en facebook; es más, los jóvenes le harían bulling cibertnético con el trending topic en Twitter #ZaqueoElSaqueador.
La verdad es que Zaqueo en su interior tenía una necesidad más grande que no había podido llenar, ni con el dinero, ni con el poder adquirido es decir, no podía ser feliz. Zaqueo, como todos los hombres, tenía la necesidad de ser respetado, de socializar y de tener amigos sin embargo, solo había sido rechazado y aislado de la sociedad, cuando perdió su identidad como judío perdió el significado en su interior y el propósito de su vida y aunque había obtenido dinero y poder, estas cosas no le dieron un significado verdadero a su vida. Cuando su carrera como cobrador de impuestos comenzaba, Zaqueo había soñado que cuando llegara a ser el jefe de los publicanos y rico, todas sus penas y su vida vacía terminaría; por eso tuvo gran coraje y valor para poder luchar por ese puesto. Pero una vez que logró posicionarse como jefe de los publicanos, se dio cuenta que no había logrado nada, el vacío en su interior aun lo tenía, y además ya estaba cansado y viejo. En ese momento se dio cuenta que había tomado malas decisiones en su vida, sin embargo ya era demasiado tarde para volver a comenzar.
¿Qué podía hacer Zaqueo para resolver su situación? Miren el versículo 3: Zaqueo procuraba ver quien era Jesús; él quería encontrarse con Jesús, no solo ir a verlo pasar y tal vez saludarlo, sino que era un deseo espiritual que saltaba desde su interior, Zaqueo tenía la necesidad de ir a Jesús. El habría oído ya muchas noticias sobre Jesús, escuchó que Jesús recibía a los pecadores, a los más sucios, y que no solo los recibía sino que incluso comía con ellos. Incluso habría escuchado que uno de sus discípulos había sido un cobrador de impuestos y lo más importante, Zaqueo había escuchado que cualquier pecador, no importando cuán grande y sucio pecador, viniera a Jesús con corazón arrepentido, Jesús le recibía con grande amor y le perdonaba de todos sus pecados. Por eso su interior tenía la necesidad urgente de encontrarse con Jesús, Zaqueo quería confesar todos sus pecados y recibir también de esa gracia y perdón que Jesús le estaría ofreciendo, cuando Zaqueo escuchó que Jesús pasaría por Jericó, tomó la decisión de hallarle y verlo de cualquier manera. Sin embargo para poder ver a Jesús, Zaqueo encontró varios obstáculos.
Primero Zaqueo tendría que enfrentarse a una multitud; para evitar problemas, Zaqueo se quedaba encerrado en su casa, después del trabajo, había hecho una casa con todas las comodidades, tanto que no le hacía falta salir y tener que lidiar con los desprecios de la gente; sin embargo para poder ver a Jesús él tendría que salir de su casa y enfrentarse a las personas que él tanto había despreciado y obligado a pagar impuestos. Al reconocer a Zaqueo, los hombres de la ciudad, lo rechazarían y le impedirían el paso, le golpearían y le despreciarían.
Segundo, el obstáculo que físicamente Zaqueo tenía que vencer, era su baja estatura. Zaqueo estaba rodeado de una multitud de hombres y mujeres de estatura promedio, y por más que se esforzara le era imposible siquiera ver a Jesús, lo único que podía ver era las espaldas de los demás y los codazos que “sin querer” recibiría en la cara, por parte de la multitud. Cualquier persona se habría decepcionado fácilmente ante esa situación, sin embargo una característica de Zaqueo es que era perseverante e insistente. El anhelo verdadero de conocer a Jesús en su interior, le hizo luchar y buscar la manera de encontrarse con Jesús. Un poco adelante, Zaqueo observó un árbol Sicómoro, muy cerca del camino que Jesús estaba a punto de tomar. Según la Wikipedia, estos árboles pueden alcanzar la altura de 15 a 20 metros y tienen 6 metros de ancho, por lo general, sin embargo al ser árboles de la familia de la higuera, son árboles que su ramaje brota a baja altura, por lo cual es muy sencillo subirse a ellos. Pero aunque para una persona de estatura promedio es fácil subirse a un árbol Sicómoro, para Zaqueo sí representaba todo un reto. Además él era el jefe de los publicanos y rico, Zaqueo tendría que cuidar su prestigio porque ¿qué hubiera pasado si alguno de sus subordinados lo hubiera visto colgado del árbol Sicómoro? seguramente le tomaría una foto y la subiría a las redes sociales, y después esa foto estaría en todos los noticieros y en los programas de los espectáculos y chismes en Jericó. Sin embargo el deseo espiritual de ver a Jesús le hizo desafiar la situación con la cual se había encontrado.
De lo anterior aprendemos que, para encontrar a Jesús en nuestra vida, comúnmente vamos a tener que enfrentar varios obstáculos y que para vencer esos obstáculos necesitamos en nuestro interior, el verdadero deseo espiritual. Cuando queremos ir a encontrarnos con Jesús los hombres alrededor nuestro llegan a convertirse en grandes obstáculos, antes de manifestar nuestro deseo de estudiar la biblia, llegamos a pasar desapercibidos en la familia o en nuestro grupo de amigos, pero justo después que manifestamos nuestro deseo en nuestro interior de tener una mejor relación con Cristo, entramos en el ojo del huracán y comenzamos a recibir comentarios que tratan de desalentarnos. Otro tipo de obstáculos que aparecen están en nuestro interior, miedo a lo que no conocemos, desconfianza, temor a cambiar nuestra vida, nuestra costumbre, miedo a confesar nuestros pecados; pero si encontramos a Jesús y vamos a él con un corazón arrepentido podemos recibir el perdón de nuestros pecados, podemos encontrar el significado verdadero de nuestra vida y recuperar la esencia de hijo de Dios que hemos perdido. Si encontramos a Jesús podemos escapar de una vida impotente y llegar a vivir una vida como siervo de Dios, que de grandes frutos espirituales. Cuando tenemos el verdadero deseo espiritual anheloso de encontrar a Jesús podemos vivir una vida que vence los obstáculos.
Segunda parte: Zaqueo, date prisa, desciende. (Versículo 5)
Al ver a Zaqueo arriba del árbol Sicómoro, Jesús le llamó diciendo (miren el versículo 5 y vamos a leerlo juntos) “Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.” De estas palabras de Jesús podemos aprender dos cosas.
Primero, Jesús no ignoró a Zaqueo, sino que le miró con atención; aunque Jesús estaba entre la multitud, y Zaqueo arriba de un árbol, Jesús vio a Zaqueo y reconoció su corazón y percibió su deseo espiritual que le buscaba con anhelo. Entre la mirada de Jesús llena de misericordia y la mirada de Zaqueo con el anhelo de conocerle, hubo un complemento. Jesús entendió que Zaqueo estaba enfermo en lo profundo de su espíritu y necesitaba del amor y el perdón de Jesús y le llamó para poder sanarlo, de la misma manera en que un padre llama a su hijo a quién ama profundamente. Al llamarle, Jesús lo hizo por su nombre, diciéndole “Zaqueo” En esta palabra estaba contenido el interés profundo, el amor, la comprensión y el afecto de Jesús hacia Zaqueo. “Zaqueo, date prisa, desciende” Esta es la voz del mesías que busca con amor y diligencia lo que se había perdido.
Segundo, Jesús quiso posar en la casa de Zaqueo. El deseo de Jesús no solo era hablar con Zaqueo y conocerlo superficialmente, sino que quiso tener una relación personal. Por eso, quiso posar en su casa. Nadie nunca había querido relacionarse con Zaqueo fuera de los asuntos laborales, Zaqueo tenia soledad y sentía el rechazo de la gente que lo señalaban como pecador público. Sin embargo Jesús quiso posar en su casa, quiso compartir mucho tiempo con él. Jesús se hizo amigo de Zaqueo, Jesús es realmente el señor lleno de gracia, que acepta a los hombres, sin importar la condición o lo sucio y manchado de nuestro interior, en Jesús, encontramos verdaderamente a nuestro padre celestial quien aunque nos conoce justo como somos de pecadores, aun así abre los brazos para recibirnos. Originalmente, Jesús es el Dios que creó los cielos y la Tierra y es digno de recibir toda la gloria y honor; toda nuestra adoración y nuestro servicio. Pero, por causa de su grande amor hacia los humanos, se vistió de carne vil y vino al mundo. Y se hizo siervo de los hombres pecadores, humildemente.
Este día Jesús también quiere encontrarse con nosotros y también quiere tener un encuentro personal y profundo. En Apocalipsis 3:20 dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” Jesús nos está invitando a cada uno de nosotros a su banquete celestial. El deseo profundo de Jesús es que tengamos una relación de amor con él.
Tercera parte: El corazón arrepentido de Zaqueo (versículos 6-10)
¿Cuál fue la reacción de Zaqueo, al escuchar las palabras de invitación de Jesús? Miren el versículo 6, y vamos a leerlo: “Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso.” Zaqueo descendió a prisa, casi resbalándose, aunque la rama del árbol no era tan alta, para él si representaba una altura peligrosa, aun así descendió aprisa, y le recibió gozoso. Nunca nadie le había hablado por su nombre y nunca nadie le había extendido los brazos para recibirle. Zaqueo llevó a Jesús a su casa, por fin tenía a alguien con quien compartir su hermosa casa. ¿Qué hicieron las personas del pueblo al ver la reacción de Zaqueo junto a Jesús? Miren el versículo 7, En la calle, los hombres estaban mirando a Jesús y a Zaqueo y entre ellos murmuraban, sorprendidos porque Jesús había entrado a posar con un hombre pecador. Ellos no entendieron el corazón puro y lleno de amor de Jesús, ellos no conocieron la dimensión del amor de Jesús y mucho menos pudieron comprender el gozo verdadero que Zaqueo estaba experimentando por qué Jesús le había llamado por su nombre. Solo vieron la apariencia y criticaron a Jesús quien recibió a Zaqueo.
¿Cuál fue el cambio que experimentó Zaqueo al recibir a Jesús? Vamos a leer juntos el versículo 8: “Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.” Después de haber encontrado a Jesús, Zaqueo se hizo completamente otra persona. Habiendo sido conmovido por el amor de Jesús, quebranto su duro corazón y se arrepintió verdaderamente. Al leer sus palabras podemos ver cómo Zaqueo fue transformado por completo.
Primero, él tenía un reconocimiento de sí mismo como un pecador. Aunque él no manifestó que era un pecador, en su decisión de pagar cuadruplicado a quienes ha defraudado podemos ver que reconoció que su riqueza fue ganada por robo. De esta manera él quiso reparar su pecado.
Segundo, su sistema del valor fue cambiado. Su decisión de vender la mitad de sus bienes y darlo a los pobres y devolver cuadruplicado a quienes había defraudado era una decisión inimaginable en el pasado. En los tiempos pasados, él era un esclavo del material. Hasta ahora, él amaba la riqueza y para ganar más riqueza saqueaba a los pueblos que estaban sufriendo bajo la colonización de Roma. Para ganar la riqueza él estaba dispuesto a hacer cualquier cosa, por esta causa él había ofendido y herido a muchas personas y también su interior había sido manchado y dañado a causa de este comportamiento. Su sistema del valor estaba enfermo. Sin embargo cuando él conoció a Jesús y le recibió, su sistema del valor fue restaurado en su forma original, primero Dios, después el hombre y al final el material. Ahora Jesús se había convertido en el verdadero propósito y significado de su vida, cuando su sistema del valor fue cambiado de esa manera, pudo ser libre de la atadura por la codicia y el deseo del material. Para él, todo el material y sus pertenencias ya no valían nada y por eso no le dolió deshacerse de ellas para poder compensar sus faltas. Cuando Zaqueo conoció verdaderamente el amor de Jesús para su vida, él recuperó el amor al prójimo y quiso ayudar a los pobres y arreglar sus faltas, usando así su material, para cosas valiosas y productivas.
Miren el versículo 9, después de que Zaqueo mostrara el arrepentimiento, Jesús le dijo: “Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.” Los hombres que viven apartados de Dios, vive perdidos. Zaqueo al olvidar su esencia como Judío y al trabajar para los colonizadores romanos, él se apartó de Dios y vivió perdidamente. Perdiendo su propósito y el verdadero significado de su vida, perdió su misión que sus padres le habían dado al llamarlo ‘Zaqueo’. Aunque había logrado la gloria del mundo, obteniendo un buen trabajo que le daba mucho dinero y poder, él vivía una vida vacía y sin propósito. Jesús tuvo misericordia de Zaqueo, le buscó y le salvó. Esta fue la gracia que Zaqueo recibió de Jesús, aunque había sido despreciado por los hombres del pueblo, Jesús le reconoció como Hijo de Abraham, esta gracia que Jesús le entrega le restauró su vida como hijo de Dios, siendo puro y siendo bendición para su pueblo.
Miren el versículo 10 y vamos a leerlo juntos: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” En ocasiones los hombres de nuestro tiempo llegan a tener el corazón que desprecia a los hombres pecadores, tratamos de alejarnos de las personas que se ven pecadoras y tratamos de rodearnos solo de personas que aparentemente son buenas. Sin pensarlo llegamos a despreciar a los hombres, tanto como el pueblo despreciaba a Zaqueo, sin embargo Jesús es el Dios de amor que aceptó a todos los hombres, sin importar si estos hombres eran los más sucios pecadores. Oro para que a través de este mensaje, podamos aceptar el llamado que Jesús nos está dando, reconozcamos que hemos llegado a vivir perdidamente y sin rumbo y a través de Jesús podamos obtener nuevamente nuestra verdadera esencia de hijo de Dios.
No necesitamos tener un trabajo tan despreciable como cobrador de impuestos, para llegar a tener el mismo sentimiento que tuvo Zaqueo, aun nuestro trabajo por más inofensivo que parezca también nos puede alejar de Dios y cambiar nuestro interior de hijos de Dios, a personas que viven perdidamente su vida.
El conocimiento, el poder y el dinero, llegan a ser como las drogas que poco a poco controlan nuestro interior. Para Zaqueo su deseo por el dinero lo llevo a ser la persona más despreciada de su pueblo. Personalmente a mí me gusta mucho mi trabajo, me apasiona, me hace sentir útil, me ha dado muchas satisfacciones y ciertamente en ocasiones ha llegado a ser piedra de tropiezo para mi vida de fe, ya que me ha alejado de Dios y me ha debilitado en mi vida de fe. Ciertamente el problema no es el trabajo, sino mi negligencia al darle más importancia a la vida secular que a la vida de fe. Así como Zaqueo, también he llegado a tener mal mi sistema del valor y me he esforzado equivocadamente en mi vida. A través de este mensaje aprendo a reconocer la necesidad de mi interior, así como Zaqueo, necesito ir de nuevo a Jesús a buscarle, venciendo los obstáculos, de esta manera pueda recuperar completamente mi propósito de la vida y mi llamado a servir a Dios en los campus de la universidad. Le doy gracias a Dios por esta palabra que me enseña a restaurar mi sistema del valor, reconocer a Jesús como mi supremo salvador y a tener urgencia en mi corazón de llegar a Jesús y a reencontrarme con él, personalmente.
En conclusión: Entre los jóvenes intelectuales de la universidad hay muchos como Zaqueo. Al verles aparentemente se ven triunfadores, felices y con una vida prometedora. Sin embargo la realidad es que han llegado a ser egoístas, su necesidad de sobresalir ante los demás, les ha hecho endurecer su corazón y olvidarse de su interior de hijos de Dios. Sin embargo su “yo interior” llora y se queja por el dolor que produce el sentir un vacío que no pueden llenar, sin saberlo lo que ellos necesitan es al Mesías. Para ellos les es necesario urgentemente el buen pastor que vino al mundo a buscar y a salvar lo que se había perdido.
Oro para que el día de hoy reconozcamos a Jesús como nuestro buen pastor, el día de hoy Jesús nos está llamando, cada uno de nosotros debe de descender de prisa de nuestro árbol sicómoro y correr a los brazos de Jesús, que quiere morar en nuestra casa. Amén. 

lunes, 25 de abril de 2011

Vio Dios que era bueno en gran manera


Génesis 1:1-31 [31]

Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

Seguramente cada uno de nosotros nos hemos cuestionado alguna vez en nuestra vida estas preguntas: ¿Cuál fue el origen del mundo? ¿Cómo surgió el hombre? ¿Quién soy yo? Y ¿Cuál es el propósito de mi vida? Muchos hombres han gastado su vida completa tratando de descubrir las respuestas en la ciencia o en la filosofía. Génesis 1:1 dice: “En el principio Dios creó los cielos y la tierra” Este versículo no solo es el versículo fundamental de toda la biblia y no solo es el versículo fundamental de la fe cristiana. Este versículo nos dice que Dios es Todopoderoso, no solo creador de los cielos y de la tierra, sino creador y señor de nuestras vidas. Oro para que a través de este mensaje podamos reconocer al Dios Todopoderoso y omnipotente, nos reconozcamos como creaciones de Dios, recordemos la imagen con la cual fuimos creados y aceptemos el verdadero propósito que es dado a nuestras preciosas vidas.

Primera parte: Dios creó los cielos y la tierra (1)

Vamos a leer juntos, el primer versículo, del primer capítulo, del primer libro, de toda la biblia Génesis 1:1: “En el principio Dios creó los cielos y la tierra” Este versículo es el inicio de toda la Biblia y define el inicio de todas las cosas. Génesis en griego significa “nacimiento, creación, origen” Este versículo resuelve tajantemente las controversias entre los escépticos y los cristianos. El versículo declara que Dios estaba en el principio, antes que nadie, siendo Él el creador de todo lo demás.

En el principio, creó Dios los cielos y la tierra. La palabra ‘crear’ en su definición más sencilla y clara, significa hacer. Pero en Hebreo hay dos verbos que expresan el significado de “hacer” el primero es: ‘bara’ y el segundo ‘asah’. El verbo ásah se usaba para referirse en “hacer” las cosas a partir de materiales ya existentes. Pero, el verbo ‘bara’ se refiere solo para el acto de Dios. Es decir se refiere a “hacer” las cosas a partir de la nada. El verbo en el versículo 1 que dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” es ‘bara’.

La creación es algo que solo Dios puede hacer. Antes de que Dios creara las cosas, no existía nada en absoluto. Todo lo que existe en este momento, todo lo que vemos y experimentamos, todo lo que respiramos, todo lo que olemos y sentimos, incluso todo lo que somos nosotros mismos, fue creado por Dios.

Cuando hablamos del origen del mundo, saltan a relucir dos puntos de vista principales, uno de ellos el materialista o evolutivo y el otro, el punto de vista creacionista o “Dios céntrico” es decir el que declara que Dios es el creador de los cielos, de la tierra y de todo lo que habita en ella; incluyendo al hombre.

Hablemos sobre el punto de vista materialista. Desde que el hombre tiene memoria, ha querido explicar de diferentes formas el origen del mundo dejando de un lado a Dios. Sin embargo surgen muchos problemas a partir de este punto de vista.

Primero hay un problema en el origen de todas las cosas ¿Cómo fue que se creó el mundo? En estos tiempos existen varias teorías, el “Big Bang” o la teoría de la evolución. Estas teorías o hipótesis explican detalladamente sobre el método y el proceso de la evolución, sin embargo, nunca nos habla sobre el origen o el principio de la vida. Además dejan sin respuesta la pregunta más importante: ¿Cómo fue que el organismo complejo del ser humano, evolucionó de una vida inferior? Los científicos no han encontrado la respuesta en el mundo real, aunque ellos han buscado diligentemente.

El segundo problema surge cuando se quiere conocer el significado de la vida del hombre. Los filósofos han intentado definir al hombre y conocer el propósito de su vida. Pascal matemático, físico, filosofo y teólogo francés declaró “el hombre es una caña pensante” Físicamente el hombre es más débil que muchos animales, pero es el único que busca el sentido de su existencia.

Si la existencia del hombre fuera solo una casualidad o un accidente, su vida no tendría significado. Si la vida no tiene significado entonces la tumba seria el final de la vida del hombre.

Al observar todo lo anterior, podemos darnos cuenta de cuánto ha engañado la teoría de evolución a nosotros los hombres. Es verdad que cada uno de nosotros tenemos el derecho y somos libres de aceptar la teoría de Creación o la teoría de la evolución. Pero, depende de cual teoría aceptamos, llega a ser diferente nuestro punto de vista del mundo y de la vida. Si nosotros aceptamos la teoría de la evolución, nuestra vida se definiría como: la vida que se creó casualmente. Y llegamos a la destrucción, viviendo miserablemente con los instintos animales. Pero, si nosotros creemos en el Dios creador, nacemos de nuevo en el mundo de luz, de vida y de orden.

Nuestro Dios es el Dios creador que creó los cielos y la tierra en el principio. Y nuestro Dios es el Dios que Existió solo por sí mismo. Nuestro Dios es el alfa y el omega, principio y fin, el que era, el es y el que ha de venir, el Todopoderoso y el que vive eternamente. Alabemos a Dios que creó lo cielos y la tierra en el principio.

Segunda parte: Dios crea al hombre según su imagen (2 – 31)

¿Cómo fue la tierra en el principio? Miren el versículo 2 “Y la tierra estaba desordenada y vacía” Observe que antes de la creación, la tierra esta estaba desordenada y vacía aun no había nada digno de ser admirado, solo había confusión y vacío. Al igual que en el mundo, cuando un hombre vive sin Dios, en su interior hay confusión, el pecado se apodera de él y solo existe el desorden y vacío. ¿Qué es lo que Dios hace para cambiar esa situación? El mundo desordenado y vacío comenzó a ser creado, moldeado y cambiado con la palabra de Dios. Miren el versículo 3 y 4: “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.” El deseo de Dios era crear la luz, sus palabras fueron “Sea la luz” y al mismo tiempo se hizo la luz. Ese es el Dios Todopoderoso y creador. En las almas de los hombres sin Dios, El señor actúa de la misma manera. Lo primero que Dios deposita en nuestro interior es la luz. La obra del espíritu santo actúa en nuestro interior iluminando nuestro entendimiento. De esta manera las tinieblas del pecado son removidas cuando creemos en Dios.

En los versículos del 6 al 13 vemos que la tierra estaba vacía pero a través de la palabra de Dios ésta se llenó de las riquezas y hermosas creaciones perfectas. Miren el versículo 11: “Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así”. Aunque Dios creó la tierra, el cielo, los mares, las hierbas y las plantas para que el hombre se beneficiara de ellas, estas creaciones le pertenecen a Dios y deben de ser, cuidadas y utilizadas para el servicio y la gloria de Su nombre.

En los versículos del 14 al 19 se habla del trabajo de Dios en el cuarto día. Miren el versículo 14: “Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años” A través de la palabra de Dios fueron creados el Sol la luna y las estrellas. La biblia no habla sobre el número, la naturaleza, el lugar en específico o los movimientos que tienen estas lumbreras. Ya que la palabra de Dios no fue escrita para satisfacer nuestra curiosidad o para darnos una maestría en astronomía, sino para llevarnos a Dios y hacernos sus hijos. Las lumbreras del cielo fueron creadas para servirle y para su gloria. De esta manera el sol sale fielmente cada mañana y brilla a su máxima potencia, dando así gloria al nombre de Dios. La luna según el tiempo perfecto, cambia de estado y algunos días podemos ver la luna llena que pronuncia el nombre de Dios. Nosotros mismos también somos las pequeñas lumbreras en este mundo que reflejamos la luz de Dios para los hombres.

En los versículos 20 al 25 podemos ver el trabajo de Dios en el día quinto. Dios ordenó la creación de los seres vivientes en el agua, las aves de los cielos, ganado y creaturas que se arrastran en la tierra e inmediatamente la tierra fue llena de ellos, Miren el versículo 22: “Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.” Dios no solo creo a los animales y a las bestias sino que les dio una bendición, “Fructificad y multiplicaos” cada ser creado tiene un verdadero propósito en este mundo. La sabiduría de Dios creador y su majestad se puede admirar en su creación desde la fuerza y la tenacidad de una pequeña hormiga hasta la hermosura, fuerza y diligencia de gran león.

La creación del mundo no puede ser obra de la simple casualidad. Dios se tomó el tiempo de crear cada pequeño detalle en el mundo. Y a cada una de sus creaciones Le dio un propósito específico. A través de la creación del mundo Dios manifestó su bondad, su sabiduría y su omnipotencia a través de su palabra.

Dios había preparado ya un lugar hermoso y perfecto, digno de ser admirado. Entonces hacía falta una de sus creaciones, la más esperada por Dios. Miren el versículo 26 “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” Dios creó al hombre al final de todos los demás seres vivos. Esto es un honor para el hombre. Dios creó primero todo el entorno donde viviría el hombre, preocupándose aun en los pequeños detalles, todas las demás cosas fueron hechas a la medida y necesidades del hombre. Cuando el hombre fue creado, había ya una hermosa creación perfecta, esperando para ser admirada y administrada.

Hasta ahora Dios había dicho: “Sea la luz”, “haya expansión en medio de las aguas” y también dijo: “produzca la tierra hierba verde” y todo se hacía conforme a su palabra. Dios había hablado con gran autoridad, su voz era aun más fuerte que un poderoso trueno en el cielo. Pero ahora Dios dijo: “hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” en este versículo podemos aprender muchas cosas.

Primero Dios habló con un tono lleno de amor. La creación del hombre sería diferente a todas las demás creaciones. Es cierto que el hombre fue hecho el mismo día que las bestias, serpientes y los ganados. Incluso Dios creó y moldeo al hombre de la misma tierra con la cual fueron hechos los animales. Sin embargo Génesis 2:7 nos deja ver que el hombre no fue un ser viviente hasta que Dios le sopló el aliento de vida. El hombre no solo es hecho de carne sino que él está depositado el espíritu. ¿Por qué Dios lo hizo así? Dios no quería que el hombre solo perteneciera al mundo, como los animales; de ser así, la muerte sería el fin absoluto para la vida del hombre. El deseo de Dios fue que el hombre fuera aliado en el cielo, por eso le sopló el aliento de vida, haciéndolo así un ser espiritual.

Segundo Dios habló en plural cuando dijo: “hagamos al hombre”, “nuestra imagen” y “nuestra semejanza” ¿Quiénes estaban con Dios en ese momento? Cuando pensamos en Dios no podemos pensar en él como un ser espiritual único y solitario. Juan 1:1-3 dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” ¿Quién era el verbo que habitó con Dios antes de la creación? Juan 1:14 dice: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros, lleno de gracia y de verdad.” Jesús habitó con Dios y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. Desde el principio habitó la trinidad de Dios, es decir: Dios padre, Dios hijo y Dios espíritu santo. Y la creación del hombre fue realizada por la trinidad de Dios a su imagen y a su semejanza. De esta manera el hombre es dedicado y consagrado al Dios Padre, Dios hijo y Dios espíritu santo, el hombre es la creación especial de Dios, diferente a todas las demás. Dios puso al hombre en el lugar más alto de todas sus creaciones, siendo la corona de la creación y de todo lo que antes fue hecho.

Tercero “… a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” Dios utilizó dos palabras con significado similar, imagen y semejanza, lo hizo así para dar más énfasis en la creación del hombre; es decir, el hombre es la creación más perecida a Dios. El hombre no fue hecho semejante a alguna de las creaciones anteriores de Dios. Sino que fue hecho con la imagen y semejanza de su creador. Es cierto que entre Dios y el hombre hay una distancia infinita. Solo Cristo expresa la imagen de Dios en persona, es el hijo de Dios con la misma naturaleza; también Dios entregó al hombre el honor de ser creado a su imagen.

La imagen de Dios se puede definir en el hombre de la siguiente manera. Primero en su naturaleza y composición, no el de su cuerpo ya que Dios no tiene carne ni sangre, sino el de su alma, el hombre fue dotado del alma a través del aliento de vida, esta alma en su estado puro posee la misma voluntad que la de Dios; es de naturaleza inmortal y tiene el poder de cambio para nuestra vida.

Segundo Dios creó al hombre a imagen y semejanza de su autoridad. Miren el versículo 26 b: “y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.” El hombre fue establecido como el gobernador de todas las demás criaturas. Los animales y todas las creaturas, no temen y sirven a Dios por si solos, pero si temen y sirven al hombre. Él es quien administra la creación de Dios y es el encargado de que toda la creación de gloria al nombre de Dios.

Tercero Dios creó al hombre a su imagen y semejanza en justicia y santidad. La voluntad y el deseo del hombre recién creado en el principio, eran la misma voluntad y deseo que el de Dios. El hombre realizaba todo conforme a la voluntad de Dios sin errores ni equivocaciones en el hombre no había pasiones ni apetitos desbordados que influyeran en su vida. Sin embargo poco a poco el hombre fue perdiendo esa imagen perfecta justa y santa, a través del pecado. El único camino por el cual el hombre recupera nuevamente esa imagen justa y santa de Dios es a través del amor sacrificante de Dios. 1 Pedro 1:14-16 dice: “como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” El hombre como hijo obediente debe de hacer el deseo de Dios en su vida, no conformándose con los deseos impuros en su interior. Obedeciendo con su vida la voluntad de Dios puede recuperar la imagen de Santidad y justicia.

Miren el versículo 27 y 28: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” La creación perfecta de Dios fue hecho varón y hembra y les dio la bendición de “fructificarse y multiplicarse” El deseo de Dios era llenar la tierra con los hombres portadores de la imagen perfecta, justa y santa de Dios. De esta manera el hombre no solo se multiplicaría sino que sojuzgaría al mundo, es decir dominaría a la tierra con autoridad y seria él el encargado de la obra de Dios. Teniendo la obligación de dar gloria al nombre de Dios. Esa era la bendición que Dios entregaba al hombre, la misión de hacer la obra de Dios en la tierra. El hombre es el mayordomo puesto en un lugar alto en la creación y a través de esa misión, el hombre entrega el honor y la gloria a Dios.

¿Cómo resolvía Dios el problema del alimento? Miren los versículos 29 y 30 “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.” Dios no dejaría al hombre sin alimento ni sustento, aun el problema del alimento fue resuelto por Dios. Sin embargo Dios no dijo que el hombre estuviera sin hacer nada. El deseo de Dios fue que El hombre fuera el que cuidara la obra de Dios en la tierra y le dio la bendición en su misión. Dios estableció un orden perfecto. Primero dio la misión y le encargó al hombre su obra en la tierra y luego resolvió el problema del alimento. Mateo 6:33 dice: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Ese debe de ser también nuestro orden y nuestro sistema del valor, primero obedecer y hacer la obra de Dios en esta tierra, entonces Dios nos dará todo lo necesario para nuestra vida.

Vamos a leer juntos el versículo 31: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.” Dios concluyó su obra en seis días. ¿Por qué Dios esperaría seis días para crear el mundo? Sabemos que Dios tenía el poder y la autoridad para crear el mundo con una sola palabra en un solo instante. Sin embargo Dios cuido cada pequeño detalle y personalmente lo creo, todo a su tiempo, según su sabiduría, poder y bondad. A través de este versículo comprendemos varias cosas.

Primero Dios examinó todo lo que había hecho, vio muy de cerca todos los aspectos de su creación y su conclusión fue que su creación fue buena en gran manera. El hombre tiene el significado absoluto delante de Dios. Cuando Dios vio al hombre, no lo vio con desagrado. Dios estaba contento, porque en ese momento el hombre tenía la imagen de Dios. Esto quiere decir que cada uno de nosotros somos los seres agradables para Dios. Sin embargo muchas veces muchos de nosotros hemos pensado que somos inútiles, que no deberíamos de existir en este mundo. Por eso buscamos en el mundo algo material para sentirnos orgullosos de nosotros o sentirnos importantes, pero debemos de buscar nuestro significado en Dios que estuvo contento al vernos. Debemos de agradecer a Dios por darnos todo lo que tenemos. Debemos de examinar cada día nuestro interior y que sea de la manera en que a Dios le agrada. Como creaciones de Dios debemos de buscar la alabanza a Él, agradándole cada día.

Segundo, el propósito de nuestra vida es glorificar a Dios. La mayoría de los hombres viven sin saber por qué vivir. Pero el versículo 31 nos dice que el propósito de nuestra vida es agradar y glorificar a Dios. Los hombres que no creen en Dios, tienen la idea que vivir para glorificar a Dios, es vivir sin libertad. Cuando vivimos para la gloria de Dios, el hombre llega a ser verdaderamente feliz y tiene en su vida el verdadero gozo. Dios no es el dictador que oprime a los hombres como Hitler. Dios ama a los hombres profundamente y cuida toda su necesidad. Dios se preocupa mucho por tu felicidad y por la mía.

Sogam. Hola soy José de Jesús; mi nombre siempre me había parecido muy largo de pronunciar. Por eso cuando alguien preguntaba mi nombre solo decía: “me llamo chuy”. Nunca había entendido el significado de mi nombre hasta hace unos años. Hoy se que; por gracia de Dios, mi nombre es José de Jesús, es decir, soy José y le pertenezco a Jesús.

Desde chico viví con un complejo de inferioridad muy grande. Era de esos niños que les tenía miedo a los otros niños. No me gustaba hablar y me costaba mucho trabajo hacer amigos. Aunque crecí con una compañía muy agradable de mis hermanos, el complejo de inferioridad lo adquirí desde mi familia. Crecí en medio de discusiones y peleas de cada domingo. Muchas veces me enojaba con Dios y le reclamaba él porque me había permitido vivir una vida tan difícil. El alcoholismo de mi padre hizo que mi vida se tornara muy difícil cuando era adolescente. En dos ocasiones quise quitarme la vida, ya que había llegado al punto de estar cansado de los problemas. Sin embargo nunca fui lo suficientemente cobarde para hacerlo.

En la universidad quise una vida más relajada, comencé a buscar relaciones libres, sin compromisos con algunas de mis conocidas. Viviendo una vida sexual liberal. Al principio pensé que había encontrado el secreto de la felicidad, sin embargo cada día fue un poco más difícil controlar ese deseo carnal. Llegue a perder el control y cada día fue más difícil salir de eso. En las noches llegaba a mi casa, mas decepcionado y triste que el día anterior. Varias personas me hicieron mucho daño y yo le hice daño a otras cuantas.

En mi corazón yo realmente quería salir de ese enredo en el que me había metido. Pero no podía con mis propias fuerzas. Entonces hice lo que nunca antes había hecho. Le pedí a Dios que me ayudara. Créanme Dios responde rápido las oraciones, cuando se hacen de verdad. Unos días después una compañera que conocía unos semestres atrás, llegó a saludarme; ella no era de las que saludaba, también estaba muy contenta, tanto que hasta me asustó tanta alegría. Ella me invitó a hablar de la biblia y me comentó que se reunía con más estudiantes cerca del centro universitario.

Cuando asistí a UBF me pareció un lugar agradable. Sin embargo no entendía porque todos estaban sonriendo. Además era muy extraño para mí que todos supieran mi nombre y me decían que estaban orando por mí, nunca nadie lo había hecho antes. En ese culto el misionero hablo sobre el poder de la oración. Recuerdo que estudiamos sobre Daniel en el foso de los leones. Cuando llegué a mi casa oré para que Dios me permitiera conocerlo más. A través del estudio de la biblia, conocí a Cristo y supe que él me amo tanto que murió por mí en la cruz. Ahí fue la primera vez que entendí que mi vida era importante. Y que Dios la amaba.

A través de Génesis, Dios me dijo que mi vida era buena en gran manera, Dios se agrado tanto al crearme y al llamarme. Ni siquiera yo amaba tanto mi propia vida, como la ama Dios. Dios me ha llamado y me ha entrenado en la vida de fe. A veces he tratado de acomodar la voluntad de Dios a mis planes y mis sueños. De esta manera he llegado a pensar que la vida de fe es difícil de llevar. Sin embargo es porque quiero acomodar la voluntad de Dios a mis planes. Quiero orar cada día para recuperar la imagen de Dios en mi vida, de esta manera mi voluntad será exactamente la voluntad de Dios, quien me llama. Estoy seguro que Dios tiene planes perfectos y mucho mejores, que los que yo pueda planear. Oro para que cada día pueda revisar mi interior y busque que mi vida será agradable a Dios. Como hijo obediente busque siempre recuperar la imagen de Dios, depositando su voluntad perfecta en mi interior. De esta manera Dios se agrade nuevamente de mi vida y la vea buena en gran manera.

En conclusión. El hombre fue creado según la imagen de Dios y como el ser superior a todas las creaciones. Por tanto, debemos guardar bien nuestro lugar en la creación. Dios estaba muy contento cuando vio que su creación era buena en gran manera. Cada uno de nosotros tenemos la suficiente razón y valor para vivir en este mundo. Y nuestro propósito debe de ser dar gloria a Dios nuestro Creador. Alabemos hoy a nuestro señor quien puso sobre nosotros su voluntad especial y nos hizo vivir una gran vida, para gloria de su nombre.